Leer en voz alta es soñar con los ojos abiertos, es discursar culturas, experiencias e historias que marcaron a la humanidad y lo seguirán haciendo, porque siempre habrá a quien leerle en voz alta.
Cada vez que se acerca esta fecha es una forma de promover la lectura. La lectura es como un puerto, que nos traslada a diferentes escenarios, historias, lugares y tiempos. Nos permite darle vida a un hecho, acontecimiento o relato por medio del pensamiento.
La intención de esta conmemoración es «mostrar a la humanidad que leer va más allá del simple hecho de pronunciar lo que leemos. Leer es un acto de valentía en estos tiempos tecnológicos. Leer pertenece a todos sin excepciones de raza, denominación, estatus o color. El día mundial de la lectura en voz alta promueve a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos alrededor del mundo a celebrar el poder de las palabras, la entonación de ellas y la buena articulación para transmitir emociones especialmente aquellas que se comparten la lectura de una persona a otra».
«Leer en voz alta es mucho más que diferenciar sonidos figurados por las letras: es entender qué dicen las palabras, los enunciados y los escritos, e implica entender cuál es el mensaje que codifican a través de los textos. La lectura en voz alta trata va más allá del contexto o concepciones de las frases; es motivar el aprendizaje constante, tener experiencias nuevas y vivencias que, de lo contrario, quizás, no tendríamos nunca si hiciéramos otras cosas que no tengan relación con la lectura, y emocionarnos con lo que leemos, es posible, con el simple hecho de leer. La lectura nos abre la puerta y expande nuestra mente a través de sus escritos; al pasado, al presente y al futuro; a otras culturas y formas de pensamiento que nos permiten ver y disfrutar de la vida, de cada una de sus etapas, de los ciclos, y a nuestras propias interioridades, haciendo que la imaginación crezca, se desarrolle y nos ilumine».
“Cuando un adulto le lee en voz alta a un niño lo está acercando a la cultura escrita, lo está acercando a las historias que la humanidad ha creado para entenderse y crecer. Un adulto que le lee a un niño, lo hace parte de una comunidad de lectores. En lo emocional, la lectura constituye un acto de cercanía, de atención sostenida, selectiva, focalizada y dividida; que alguien esté hablando, te preste atención, te dedique ese tiempo y que, además, te esté ayudando a comprender lenguaje, a comprender historias, a comprender palabras, es de una opulencia exorbitante”.
En el aspecto pedagógico la lectura en voz alta cumple un papel fundamental en los niños y las niñas que están en el proceso de alfabetización. Leer en voz alta indica a los demás y a uno mismo, si la lectura es fluida, es decir, si lo que estoy leyendo suena casi como si estuviera hablando. En lo emocional, para los chicos que están empezando la escuela primaria, escucharse leer debe ser uno de los momentos más importantes de su vida escolar. En sentido contrario, los niños y niñas que no aprenden a leer se ven profundamente frustrados y este ‘no aprendizaje’ tiene un costo importante en su trayectoria educativa, que a largo plazo trae sus aspectos negativos.
Leer en voz alta es una herramienta fundamental para el desarrollo cognitivo. Permite que se desarrollen conexiones neurales, mejorando la concentración, la memoria y la capacidad para resolver problemas.
En la parte lingüística, los niños amplían su vocabulario, su léxico crece, mejoran en los aspectos gramáticos y adquieren una mejor comprensión lectora, que facilita y beneficiosa su aprendizaje. También se fortalece el vínculo afectivo al compartir historias que escucha, siendo un hábito que estimula la imaginación y fortalece en el ámbito de la crianza.