La historia comienza en 1959, en un momento en el que el continente latinoamericano comenzaba a agitarse con ansias de libertad y justicia. Inspirados por la Revolución Cubana y con el apoyo de sectores democráticos en el exilio, un grupo de 198 hombres, en su mayoría dominicanos, pero también cubanos, venezolanos, puertorriqueños y otros latinoamericanos, se organizaron en Cuba para regresar a República Dominicana y derrocar al régimen trujillista. Habían sido entrenados militarmente con el respaldo de Fidel Castro y contaban con la convicción de que el pueblo dominicano se uniría a su causa una vez iniciada la lucha.
El 14 de junio de 1959, la primera avanzada de 56 combatientes llegó en avión a la zona montañosa de Constanza. Al aterrizar, fueron recibidos con fuego militar. Los sobrevivientes se internaron en la montaña, donde enfrentaron condiciones extremas: hambre, sed, frío y el constante asedio del ejército dominicano, muy superior en número y armamento. Días más tarde, el 20 de junio, otras dos embarcaciones desembarcaron por las costas de Maimón y Estero Hondo, trayendo a los demás expedicionarios. La mayoría fue rápidamente capturada o asesinada.
Aunque militarmente la expedición fracasó, su significado histórico fue profundo. Los dominicanos comenzaron a ver en estos mártires la esperanza de liberación. Su ejemplo inspiró el surgimiento del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, liderado por Manolo Tavárez Justo y Minerva Mirabal, entre otros jóvenes revolucionarios. Este movimiento continuó la lucha por medios políticos y guerrilleros en los años siguientes, contribuyendo al debilitamiento del régimen hasta su colapso en 1961.
El nombre “La Raza Inmortal” hace referencia a la valentía de estos combatientes, cuyo sacrificio trascendió la muerte. Muchos fueron ejecutados tras rendirse; otros murieron en combate. Solo un pequeño número sobrevivió, entre ellos el comandante Delio Gómez Ochoa, quien luego vivió en el país hasta su muerte, siendo recordado como un héroe nacional.
Entre los nombres destacados figuran Enrique Jiménez Moya, líder de la expedición por Constanza; José Horacio Rodríguez y José Antonio Campos Navarro, comandantes en Maimón y Estero Hondo respectivamente. También es importante mencionar a Sergio Manuel Ildefonso Genao, combatiente nacido en Santiago, caído en Maimón el 26 de junio de 1959, y cuya memoria permanece viva en el Monumento a los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
En abril de 2022, el Senado de la República Dominicana impulsó un proyecto de ley para declarar oficialmente el 14 de junio como el Día de la Raza Inmortal, reconociendo así la trascendencia patriótica de esta fecha. Más allá de un acto simbólico, se trata de preservar en la memoria colectiva el legado de quienes ofrecieron su vida por la democracia y la dignidad del pueblo dominicano.
Recordar el 14 de junio es, por tanto, un acto de justicia histórica. No es solo una fecha en el calendario, sino un recordatorio de que la libertad se conquista con sacrificio, que la memoria es un arma contra la tiranía, y que la esperanza puede nacer incluso del dolor. La Raza Inmortal nos enseña que los ideales no mueren si son sembrados con valor.