Cada 19 de noviembre se conmemora a nivel mundial el Día Internacional para la Prevención del Abuso Infantil, una fecha establecida en el año 2000 por la Fundación de la Cumbre Mundial de la Mujer (WWSF, por sus siglas en inglés) para generar conciencia sobre los distintos tipos de violencia que afectan a niñas, niños y adolescentes, especialmente el abuso sexual. Este día busca movilizar a gobiernos, sociedad civil e instituciones escolares para prevenir, denunciar y atender estos casos, en consonancia con los principios de la Convención sobre los Derechos del Niño, que exige la protección integral de la infancia.
En el contexto de la República Dominicana, esta conmemoración resulta especialmente relevante. Según datos recientes de UNICEF, alrededor del 64 % de niños, niñas y adolescentes entre 1 y 14 años han sufrido violencia física o psicológica por parte de sus cuidadores. En muchos de estos casos, las agresiones están normalizadas como métodos de disciplina, lo que dificulta su visibilización y denuncia. Además, el abuso sexual es un fenómeno con preocupantes grados de vulnerabilidad: la explotación sexual infantil, incluidas formas de abuso en contextos de turismo o pobreza, sigue siendo un desafío para las políticas de protección.
Para responder a esta realidad, instituciones dominicanas han reforzado sus mecanismos de prevención y atención. El Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) declara abril como “Mes de la Prevención del Abuso Infantil” mediante el Decreto 98-98, y realiza campañas públicas para sensibilizar y promover la denuncia. También el sistema de salud cuenta con protocolos claros para atender niños, niñas y adolescentes víctimas de violencia, incluyendo guías específicas para abordar casos de abuso físico, negligencia o abuso sexual. La Ley 136-03 (Código para la Protección de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes) garantiza además la responsabilidad del Estado, las familias y la sociedad en prevenir estas violencias.
El impacto social del abuso infantil en República Dominicana es profundo. Las consecuencias no solo afectan la salud y el bienestar de las víctimas, sino que también socavan el desarrollo educativo, emocional y social. El maltrato produce secuelas graves, como trastornos psicológicos y dificultades en la relación con los demás, y por ello la prevención no es un tema opcional, sino un deber compartido.
Recordar el Día Internacional para la Prevención del Abuso Infantil con enfoque educativo es un llamado a la acción colectiva. No basta con conmemorar; es necesario reforzar la educación en las escuelas, capacitar a padres y cuidadores, impulsar programas comunitarios de denuncia y protección, y fortalecer los sistemas legales y de atención. Solo así podemos construir una sociedad dominicana donde toda niña y niño crezca libre de violencia y con la seguridad de que su voz será escuchada, protegida y respetada.